Los senderos del yoga

Debes saber que aunque la vida te parezca muchas veces un reto, hace miles de años la semilla del conocimiento fue plantada en el corazón de la tierra. Poco a poco, brotaron un tallo y unas hojas que, con el tiempo, se convirtieron en el tronco y las ramas de un árbol llamado Yoga. Mientras que el primero representa el concepto filosófico, las segundas constituyen las diversas escuelas con las que se desarrolla su práctica. Precisamente, de lo que trata este artículo sobre los senderos del yoga que te guiarán a mantener la vista hacia el sol.

Los senderos del yoga

Para no andarme por las ramas, estos son los cinco senderos que conforman el camino del yoga:

 

  • Hatha yoga: el yoga físico.
  • Raja yoga: el yoga mental.

  • Jñāna yoga: la vía intelectual.

  • Bhakti yoga: la devoción.

  • Karma yoga: la perfección en la acción.

Hatha Yoga

También se le conoce como yoga físico y es el más extendido a nivel mundial. Con su práctica, eliminas dolores crónicos y malos hábitos posturales, fortaleces músculos y huesos, reduces el estrés, mejoras la respiración y la salud cardiovascular, quemas calorías y te mantienes joven. Toda una piedra filosofal o un pacto a lo Dorian Gray para personas de cualquier edad, profesión, cultura o religión.

 

Además de construir un cuerpo y una mente sana, fuerte y flexible, experimentarás cambios positivos en tu personalidad y estilo de vida. Esto es posible gracias a este conjunto de técnicas: āsana (posturas), prāṇāyāma (respiración), mudrā (gestos); bandhas (cierres) y ṣaṭkarma (limpieza energética).

 

Hoy en día, encontrarás suficientes escuelas de haṭha yoga donde vives y, si estas aislado del mundo, siempre dispones de clases online. De esta rama, encontrarás modalidades conocidas como: brikram yoga, yoga terapéutico, anusara yoga, yin yoga, yoga intergral o power yoga entre otras. Todas ellas, derivan de los primeros hatha yoguis que llegaron a occidente como Swami Vivekananda (sivananda yoga), Krishnamacharya (vinyasa yoga), Pattabhi Jois (ahstanga yoga), Iyengar (iyengar), o Desikachar (viniyoga) entre otros.

El haṭha yogi busca disfrutar plenamente de la vida; vivir en el mundo, no aislarse de él. Por eso, sus prácticas están diseñadas para conciliar la vida personal, profesional y espiritual. Suena bien, ¿verdad? Sin embargo, si solo rindes culto al cuerpo, caerás en las fauces del ego y los resultados de tu esfuerzo solo lucirán en una foto en vez de en toda tu persona.

 

Por eso, indistintamente de la modalidad que practiques, es importante que busques un buen profesor. Alguien que haya integrado la práctica en su rutina diaria y te sepa trasmitir la finalidad del haṭha yoga: recorrer la senda del raja yoga, vía que te explico a continuación.

Raja Yoga

Raja yoga es un camino desafiante. A través de él, potenciarás no tu parte física sino la mental. Las prácticas son un entrenamiento para conquistar tu mente y que te conozcas, te ames y te despojes de todo inauténtico que hay en ti. De este modo, libre del efecto de tus circunstancias personales, podrás reflejar quién eres realmente.

 

Esta es la senda que más ha influenciado en la tradición del yoga. De hecho, su texto, los Yoga Sutras de Patanjali, es la mejor recopilación de las enseñanzas del yoga de esta tradición y un referente para las escuelas de las diferentes sendas del yoga. Es decir, practiques hatha, jñāna, bhakti o karma yoga, los Yoga Sutras será uno de tus libros de cabecera para avanzar en tu práctica.

 

En él encontrarás cómo otorgar calma a todas esas fluctuaciones que te causan ansiedad o sufrimiento. Así, accederás a los tesoros ocultos de tu mente y desarrollarás todo su potencial. Para ello, Patanjali propone un sendero llamado aṣṭāṅga yoga, cuyos ochos pasos son:

 

  • Yama (principios éticos),

  • Niyama (principios personales),

  • Asana (posición cómoda y estable),

  • Prāṇāyāma(práctica del control de la respiración),

  • Pratyāhāra (atención interior),

  • Dhāraṇā (concentración sostenida),

  • Dhyāna (meditación ininterrumpida) y

  • Samādhi (realización personal).

 

También se asocian las sendas del kundalini y kriya al raja yoga, aunque se suelen mencionar como vías independientes. Lo mismo sucede con el mantra yoga. Todos ellos se incluyen en el tantra yoga.

 

Algunos referentes de esta tradición son Deepack Chopra, Paramahansa Yogananda o Swami Satyananda Saraswati.

Jñana Yoga

Si eres un gran apasionado de la lectura, tienes una inclinación a cultivarte y adquirir conocimiento, eres un jñāna yogui. No es una vía fácil, pues el conocimiento que adquieras debe ir encaminado al despertar de una sabiduría o intuición más profunda. Algo así como la gnosis para los griegos; una clase de conocimiento intuitivo liberador.

 

Esa inteligencia intuitiva se despierta con una autopregunta que se formula constantemente para comprender tu naturaleza profunda o el orden del universo. Por ejemplo: ¿Quien soy? o ¿Qué debo realizar ahora? Para los budistas, en cambio, sería: ¿Soy este cuerpo? o ¿Soy mis pensamientos?

 

Su práctica te llevará a discernir (viveka) entre lo correcto e incorrecto, lo cierto de lo incierto y lo real de lo irreal. De este modo, siempre mantendrás el orden, el equilibrio y la armonía si no caes en la redes del orgullo, la arrogancia, el deseo de poder, la fama o la manipulación personal.

 

A lo largo de la historia ha habido grandes pensadores, pero pocos podrían ser considerados jñāna yogis. Dentro del hinduismo algunos de los maestros más importantes son Ramana Maharsi, Nisargadatta Maharaj y Swami Krishnananda.

 

Jñāna yoga es uno de las tres primeras sendas que aparecen descritas en la Bhagavad-gītā. Uno de los textos sagrados de la India, considerado uno de los clásicos más importantes del mundo. Las otros dos son bhakti y karma yoga, de las que te hablaré a continuación.

Bhakti Yoga

También conocido como la vía del corazón, es la práctica te lleva a equilibrar la fuerza de tus emociones. A través de esta vía, practicarás el amor verdadero. Es decir, un amor que no juzga, acoge y acepta. Todo cuanto sucede es visto como un camino de aprendizaje y, por lo tanto, no hay resentimiento.

 

Su única oración es: «Sea Tu voluntad». En palabras de Swami Sivananda:

 

«Su práctica ablanda el corazón y elimina los celos, el odio, la lujuria, la ira, el egoísmo y la arrogancia. Infunde alegría, éxtasis divino, felicidad, paz y conocimiento. Todos los cuidados, preocupaciones y ansiedades, miedos, tormentos mentales y tribulaciones desaparecen por completo.»

 

Bhakti canaliza el amor (concentración) hacia la Divinidad, el maestro, la humanidad, la naturaleza o la matriz del universo. De este modo, comprendes y experimentas la unidad («Todos somos uno»), además de expandir el amor a todos los seres vivos.

 

A lo largo de la historia hemos conocido a grandes exponentes de esta senda. En la tradición cristiana destacan figuras como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús mientras que en la India están Amma, Guru Nanak, Kabir y Ramakrsihna.

Karma Yoga

Uno se siente afortunado cuando se encuentra con un karma yogi. Es ese tipo de personas que hacen las cosas sin esperar algo a cambio y que están llenos de pequeños gestos amables. Ese acto desinteresado se conoce literalmente como «yoga de la acción». Su leitmotiv es dar, dar y dar. Es perfecto para personas activas.

 

Este es el camino para llevar la práctica de la atención a la vida cotidiana. Cada acto se convierte en un vehículo para desarrollar la atención. Su objetivo es desarrollar la integración y la armonía a través de la acción.

 

Se trata de un poderoso acceso a la concentración y a la meditación, capaz de convertir lo ordinario en extraordinario o, como dice el maestro Tich Na Ham, «Lavar los platos por lavar los platos». Es una acción desinteresada muy unida a la noción del dharma, deber o propósito en la vida.

 

Según el yoga, todos tenemos un propósito que cumplir. Nuestro bienestar depende, en gran parte, de que nuestras acciones estén en línea con nuestro dharma. Por lo tanto, se realizan sin esperar un resultado determinado.

 

En este sentido, tal y como es descrito en la Bhagavad-gītā, karma significa: ‘la destreza en la acción’.

 

En la historia hemos contado con grandes karma yogis como Gandhi o Maria Teresa de Calcuta. 

El sendero en el mundo actual

Independientemente de la rama de yoga que sigas, es muy probable que, con la práctica, integres las demás ramas como consecuencia de un proceso de maduración.

 

Esta integración se verá reflejada en tu sadhana: prácticas que usamos para remover las capas de la confusión y mantenernos firmes en el compromiso de realizarnos como personas. 

 

Un ejemplo de esto puede ser:

 

– Práctica de posturas de yoga.

– Práctica de meditación.

– Profundizar en el conocimiento a través del estudio de las enseñanzas.

– Practicar la acción desinteresada

– Practicar la bondad, la gratitud y el perdón.

 

El yoga trasciende culturas, creencias y formas de ser. Posee una grandísima capacidad de adaptación. Probablemente se deba a que, vengas de donde vengas, encontrarás que la práctica calma tu mente, te hace sentir más sano, te aporta claridad interior y te conecta con tu propósito vital.