Sobre Anandamaya

Gracias por estar aquí, es un placer compartir nuestras experiencias contigo.

Realmente Anandamaya soy yo, Isabel Ward, y no es presunción, es una realidad. Pero yo, mi ser, lo que hago, no es posible ni habría sido posible sin la colaboración de muchas personas. Y no todos aquellos que han contribuido han sido experiencias agradables. Ha habido momentos difíciles y personas que me han resultado difíciles. Doy la gracias a todos los que estuvieron, han estado y a los que hoy están a mi lado.  Sin vosotros, este proyecto no hubiera dado tanto como lo ha hecho. Seguiremos dando frutos.

Tanto para mí como para todas las personas que han compartido la afición por el individuo, creemos que un componente importante para crecer como personas es la práctica constante. Y la práctica constante según la visión de Anandamaya, es la práctica de todos los aspectos esenciales de la persona: el cuerpo, la mente y el afecto o el amor… como prefieras llamarlo.

Para Anandamaya, no existen las corrientes de crecimiento, de pensamiento o espirituales, existe “la corriente del Ser” única e indivisible del mismo modo que solo existes tú, único e indivisible. Por eso nuestro espacio es un espacio que da cabida a maestros de distintas tradiciones, porque cada método es una aportación de ese camino único al encuentro con uno mismo. Yo no práctico un tipo de yoga, ni practico un tipo de meditación, yo cultivo la atención al cuerpo y la mente con las técnicas que a través de los años han resonado más con mi interior. Las técnicas que día a día me van permitiendo amar con mayor libertad.

Anandamaya es una palabra sánscrita que hace referencia al componente esencial del individuo y su conexión más profunda, esto es, el estado de dicha y felicidad. Como un árbol que extiende sus ramas para nutrirse del sol, en busca de la felicidad, Anandamaya se ha ido nutriendo de las personas que han ido colaborando con su gran sabiduría.

Son muchos los maestros de yoga, meditación, músicos, profesores y facilitadores de otras disciplinas de crecimiento personal los que han pasado por nuestras puertas. Anandamaya empezó en los bajos de una Iglesia, continuó su trayectoria en un hermoso estudio en la calle Alcalá y hoy suelta todo para dejar de nuevo que la vida se manifieste y determine la dirección a seguir.  Nos encontraréis en distintos lugares y a través de ellos seguiremos proponiendo encuentros diversos.

Los que hoy siguen a mi lado son José Cruz Igartua, religioso y maestro zen; Danilo Hernández, amigo, profesor y mi maestro; Ven Dhammasami, doctor en budismo y maestro de vida; Juanma, bibliotecario de Monasterio Budista Amaravati, gracias a él hemos tenido la visita de grandes maestros; Pui, facilitadora de meditación Metta, Carlos Herradón, facilitador de Mindfulness y profesor de yoga; Vicente Moreno y su pareja Clara, de la escuela de yoga de Torrejón; Hortensia, con sus clases suaves de Vini Yoga; Cherie, David, profesores de Anandamaya, a mis alumnos y todos aquellos que colaboran siempre con nosotros cuando lo necesitamos; Chema Muela de Búho Zen; Darran, facilitador de Mindfulness, y otras muchas personas que han colaborado conmigo como Blanca, que hizo nuestro maravilloso logo, John Parson, quien estuvo codo con codo a mi lado en los inicios, mi amigo Paolo y mi familia. Gracias a todos.

Me encantará compartir parte de esta gran aventura que es la vida, practicar y nutrirnos el uno del otro. Ser el uno para el otro ese grano de arena que nos conduce a Anandamaya, nuestra esencia interior; el estado de dicha o felicidad.